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HERRAMIENTAS PARA COMUNICAR INFORMACIÓN CIENTÍFICA A DECISORES

Cuestiones generales para todos los formatos de comunicación escritos

Hasta ahora hemos visto las características propias de un resumen ejecutivo, una nota de prensa y una noticia. Obviamente, existen otras formas de comunicar la ciencia, como informes, papers, posts en blogs, editoriales, memes, infografías, etc. Sin embargo, todas esas formas comunicativas tienen algunos elementos comunes, o generales, y conviene tratarlos de manera separada de los ejemplos particulares, de tal forma que se puedan emplear en productos comunicativos presentes o futuros. Consideremos esas cuestiones generales.

El titular

Los titulares son las primeras herramientas para generar interés en los lectores. A diario los tomadores de decisión tienen mucha “oferta informativa” como diarios, revistas, congresos, entre otros, y la información científica quizá sea la menos atrayente. Es por ello que conviene trabajar algunas estrategias.

Una de ellas es redactar un titular interesante. En principio, un titular académico o científico es eminentemente descriptivo. Como en los ejemplos siguientes:

Libertad de voluntad, investigación sobre el cerebro y responsabilidad penal, aproximación a los fundamentos del moderno debate sobre neurociencias y derecho penal

Fuente: http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/RDMCP/article/view/21390

En este caso el titular es descriptivo, pues tiene que conducir al tema que se va a tratar pero a la vez hacer una descripción de los contenidos que se van a desarrollar. En líneas generales, un titular científico tiene que guardar una relación de resumen de todo lo que se va a exponer. En cambio, al dirigir información a una audiencia no científica el titular debe ser corto. ¿Cuán corto?

Si se escribe para soportes impresos deben ser poco extensos, como en estos ejemplos:

The New Plastics Economy

The Climate Express Hits the Wall

Detectan moléculas orgánicas en Ceres

Los titulares han sido tomados de comunicaciones reales, en este caso de Trends Magazine y de National Geographic. ¿Qué características se pueden encontrar aquí?

  • De extensión corta, pues no pasan de una página o columna.
  • No contienen términos difíciles de comprender.
  • Refieren hechos, no interpretaciones
  • Se pueden leer en un golpe de vista
  • No demanda esfuerzo ni visual ni conceptual

¿Cuál es la razón teórica para ello, o donde está la explicación de lo funcional para escribir así? En primer lugar, seguimos en el principio de brevedad, resumen: menos texto y mayor claridad es mejor.

Ahora veamos los titulares escritos para entornos virtuales, como blogs, páginas web, portales de noticias, entre otros. Aquí las reglas son distintas. Nuevamente, partamos de los ejemplos exitosos de las secciones de difusión de la ciencia.

Cómo es el superpegamento creado por científicos de Corea del Sur que se adhiere a (casi) todo

Las plantas del continente americano que ponen en peligro a millones de animales salvajes en África

Los neandertales siguen vivos en nuestro genoma

Los tres ejemplos son reales, de BBCMundo y elpais.es

¿Qué de diferente vemos ahora si lo comparamos con los titulares anteriores? Primero, son más extensos que los escritos para páginas impresas. Sin embargo, no son extensos por la misma razón los titulares académicos, sino porque al escribir para la web hay una interfaz entre el redactor y el lector, y esa interfaz es que es un buscador, en este caso Google.

De modo que uno escribe para el decisor pero también para un algoritmo. Al redactar para la web necesitamos en keywords o palabras clave. Y esas palabras clave deben estar en el titular. Por ejemplo:

Demasiado caluroso para volar: por qué las altas temperaturas obligaron a cancelar vuelos en Phoenix, Estados Unidos

También es un titular para la web: descriptivo, de formato noticia, pero se trata de información científica.

En conclusión, para soportes en papel o impresos en general debemos escribir titulares cortos, llamativos, incluso metafóricos. La razón es que los decisores tendrán el mensaje de manera fija y material y no habrá lugar a confusión porque se tendrá una visión de conjunto: titular, texto, foto, etc.

Por lo que respecta a los medios virtuales no siempre se tiene en la misma pantalla el titular, el texto y la foto, ello dependerá de los diseños o las plantillas del medio de comunicación. Además, se escribe para personas pero también para un algoritmo, por lo que las palabras clave no se deben omitir.

Finalmente, los textos en los medios virtuales deben ser descriptivos y evitar el lenguaje simbólico o metafórico. Porque los algoritmos tienen programación lógica y literal, a diferencia de los humanos, no procesan la ironía o el humor.

De todos, el título es determinante para retener al lector hasta la última línea. Los estudios muestran que si el título está mal planteado muchos lectores ya no continúan con la lectura.

Se debe tener en cuenta que el lector se queda con el mensaje central, no con el detalle. Si el titular es demasiado extenso “avisa” al lector que la información es difícil, y le “recomienda” leer otra cosa.

Sumilla

La sumilla (también llamada bajada, sombrero, gorro) es el texto que va a continuación del titular. Pero todavía no es parte del contenido general, sino una especie de aviso sobre la importancia del tema a tratar.

Esta parte tiene que ser la continuación conceptual del titular, tiene que ampliar la información señalada. Una forma sencilla es hacerlo con oraciones cortas y con letra levemente más grande o de otro color que del resto de texto.

La meta es que el lector siga leyendo, y si las oraciones son cortas, el cerebro no necesita esfuerzo adicional, si las letras son más grandes o legibles la vista no sufrirá, y casi de manera automática el lector o lectora continuará leyendo.

La sumilla tiene que recoger los datos más importantes, de preferencia poner fechas, cifras, lugares. Este pequeño texto tiene la finalidad de convencer al lector que el resto del texto es muy importante y por ello tiene que seguir leyendo. Incluso redactores experimentados escriben y reescriben varias veces este segmento del artículo.

Vemos este planteamiento en el ejemplo imaginario:

Cinco plantas resistirán al cambio climático. Tres de ellas se cultivan en Latinoamérica y de impulsarse su producción alimentarían a más del 30% de la población de estos países. Los científicos analizaron registros de sobrevivencia de semillas en los andes peruanos y chilenos y encontraron que…

El texto así presentado tiene un orden de desarrollo, consecución lógica de los conceptos. Pero ese mismo orden se puede separar. En este caso es importante concentrarse sólo en la sumilla.

Cinco plantas resistirán al cambio climático

Tres de ellas se cultivan en Latinoamérica y de impulsarse su producción alimentarían a más del 30% de la población de estos países.

Los científicos analizaron registros de sobrevivencia de semillas en los andes peruanos y chilenos y encontraron que…

El texto que sigue al titular está en cursiva y es un poco más grande que el texto en general. Como se evidencia, hay una continuidad lógica del mensaje, y se añade el detalle de lo que ello puede significar, añadiendo una estimación en cifras.

Otra característica es que el lenguaje es concreto, no se da información vaga y general, sino que se estima porcentajes, eso da mayor fuerza al mensaje.

El cuerpo del texto

Se trata del texto que sigue a la sumilla. También debe ser fácil de entender, explicativo, con el mensaje clave y expuesto con claridad. Las características básicas son, brevedad, claridad, que reúna información utilitaria.

Estas formas se deben aplicar incluso en informes que van dirigidos a profesionales del sector, en razón de que serán más proclives a leer textos fluidos, lógicos y comprensibles. Por regla general se puede decir que mientras menos trabajo se le asigne al cerebro del lector será mucho mejor.

Conclusión

La conclusión de un texto es explícita cuando se trata de un ensayo, una monografía, una tesis, etc. En un artículo, noticia, editorial, nota de prensa, no cabe escribir un apartado con el nombre “conclusión”; sin embargo, la conclusión debe estar presente, es decir, es implícita. Se trata del último párrafo, en el cual, uno debe dejar en claro qué debe hacer el lector a partir de lo que ha leído.

Al terminar el texto podemos preguntarnos.

¿Qué debe hacer el tomador de decisiones con mi información?

¿Cómo enfatizo la urgencia de tomar acciones?

¿Cómo le convenzo para actúe ya?

¿Cómo puedo escribir todo ello en textos cortos y claros?

Hacerse estas preguntas y responder a ellas ayuda a determinar si estamos escribiendo una conclusión que motive a actuar. Analicemos la conclusión del ejemplo que pusimos previamente.

“Según Juan Pérez, jefe del proyecto, indica que en décadas pasadas han desaparecido dos especies de semejantes características. Por lo que su conservación es urgente, sobre todo frente al cambio climático y a su impacto en la agricultura”.

En pocas líneas se advierte de cuáles serían las consecuencias de la indiferencia frente a ese estudio. Se evita la opinión subjetiva y se apela a un hecho, en este caso, dos especies ya se extinguieron. Se alude a una amenaza ya en marcha y real, el cambio climático.

Referencias

Si bien el centro de la comunicación es el dato o el hecho científico, también hay que dejar claro los datos de quienes pueden ampliar la información. Puede tratarse de un instituto, centro de investigación, universidad, equipo científico, jefe de la investigación, etc. Se recomienda una dirección electrónica.

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